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3747630 Ano: 2025
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: VUNESP
Orgão: SEDUC-SP
    Hablar una segunda o incluso una tercera lengua por supuesto que puede aportar ventajas, pero a veces las palabras, la gramática e incluso los acentos pueden confundirse. Esto puede revelar cosas sorprendentes sobre el funcionamiento de nuestro cerebro.
       La investigación sobre cómo las personas multilingües hacen malabares con más de un idioma en sus mentes es compleja y a veces contraintuitiva. Resulta que cuando una persona multilingüe quiere hablar, las lenguas que conoce pueden estar activas al mismo tiempo, aunque sólo se utilice una. Estas lenguas pueden interferir entre sí, por ejemplo, entrando en la conversación justo cuando no se espera. Y las interferencias pueden manifestarse no sólo en los deslices de vocabulario, sino incluso a nivel de gramática o acento. De ahí que el hablante necesite tener algún tipo de proceso de control del lenguaje. Si se piensa en ello, la capacidad de los hablantes bilingües y multilingües para separar las lenguas que han aprendido es digno de alabanza. La forma en que lo hacen se explica comúnmente a través del concepto de inhibición: una supresión de las lenguas no relevantes. Cuando se pide a un voluntario bilingüe que nombre un color que aparece en una pantalla en un idioma y luego el siguiente en su otra lengua, es posible medir los picos de actividad eléctrica en las partes del cerebro que se encargan del lenguaje y la atención. Sin embargo, cuando este sistema de control falla, pueden producirse intrusiones y lapsus. Por ejemplo, una inhibición insuficiente de una lengua puede hacer que esta “aparezca” y se entrometa cuando se debería estar hablando en otra distinta.
        La profesora de psiquiatría Tamar Gollan lleva años estudiando el control del lenguaje en los bilingües. Sus investigaciones han llevado a menudo a conclusiones contrarias a la intuición. “Creo que una de las cosas más singulares que hemos visto en los bilingües cuando mezclan idiomas es que a veces parece que inhiben tanto la lengua dominante, que acaban hablando más lentos en ciertos contextos”, indica la experta. En otras palabras, la lengua dominante de una persona multilingüe puede verse afectada en ciertos casos. Por ejemplo, en la tarea de nombrar colores descrita anteriormente, un participante puede tardar más tiempo en recordar la palabra de un color en su primera lengua cuando cambia a la segunda, en comparación con la situación inversa.
(https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-62251858. Adaptado)
Una manera gramaticalmente correcta de reescribir el fragmento “… aunque sólo se utilice una.” (párrafo 2) sin alterar su sentido es:
 

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