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Considere el siguiente texto para responder la pregunta.
¿PUEDE UNA JORNADA LABORAL MÁS CORTA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA?
Últimamente, la reducción de la jornada máxima de trabajo está protagonizando un debate público. Es evidente que el exceso de horas de trabajo y la falta de descanso producen efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como, sobre todo, mental. Además, tener horario de trabajo más reducido debería redundar en un avance en el equilibrio entre la ocupación y la esfera privada, optimizando los procesos de conciliación.
En este sentido, el Gobierno español y las principales organizaciones sindicales han firmado un acuerdo social para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin recorte salarial con el lema “Trabajar menos, vivir mejor”. En España trabajamos una media anual de 1632 horas, por debajo del promedio de la OCDE, aunque por encima de otros países europeos tales como Francia, Alemania,
Finlandia, entre otros. ¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar? Seguramente, la contestación más elegida e intuitiva a todas estas preguntas sería un sí. Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
Es probable que algunos trabajadores prefieran una jornada continua, saliendo del trabajo antes (lo que se conoce popularmente como “jornada europea”), en lugar de la reducción de unos minutos diarios de la jornada. En un estudio realizado en Francia sobre la reducción de la jornada a 35 horas, cuando se preguntó a los trabajadores si esa medida había facilitado la conciliación, más de un 40% de los encuestados respondieron negativamente. Entre los argumentos planteados, muchos indicaron que su carga de trabajo no se había disminuido, sino que, por el contrario, tenían que realizar la misma cantidad en un tiempo más breve, con el consiguiente estrés y con agotamiento.
También será importante considerar la conexión digital y el teletrabajo, ya que este puede ser un factor muy perturbador de nuestra salud. No servirá de nada reducir la jornada en la empresa si los empleados siguen trabajando a distancia desde sus hogares telemáticamente después de la jornada. De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital, aunque habrá que ver cómo se concreta esa regulación.
Por otra parte, el impacto de esta reducción del horario de trabajo sobre el bienestar y la conciliación de los trabajadores será diferente entre puestos de trabajo cualificados y menos cualificados, siendo en este último grupo mayor. En general, el agotamiento, especialmente el de carácter psicológico, está más relacionado con factores vinculados con la tarea que con el número de horas trabajadas.
En resumen, la relación entre la reducción del horario y el bienestar es un tema positivo y que tiene un impacto en la felicidad, la salud mental y la conciliación de los trabajadores. Junto con una reducción de la jornada semanal, deberían promoverse horarios de trabajo más intensivos, adelantando el horario de f inalización (política que sí llevaría a una efectiva mejora de la salud de los trabajadores).
Finalmente, es crucial que cualquier medida se acompañe de una reflexión profunda sobre el horario de trabajo y se brinde a las organizaciones el tiempo suficiente para adaptarse de manera negociada y consensuada a estos cambios y nuevas formas de trabajo. Desde el Ministerio de Trabajo, se ha señalado que la reducción de la jornada en España se va a estudiar en las universidades de todo el mundo. Sin embargo, la implicación de la comunidad científica no debe limitarse únicamente al estudio de su impacto posterior, sino que también debería extenderse al asesoramiento y diseño de dicha implementación.
FRANCISCO DIAZ BRETONES Adaptado de theconversation.com, 03/02/2025
Respecto a su tipología, el texto se puede clasificar predominantemente como:
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Considere el siguiente texto para responder la pregunta.
¿PUEDE UNA JORNADA LABORAL MÁS CORTA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA?
Últimamente, la reducción de la jornada máxima de trabajo está protagonizando un debate público. Es evidente que el exceso de horas de trabajo y la falta de descanso producen efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como, sobre todo, mental. Además, tener horario de trabajo más reducido debería redundar en un avance en el equilibrio entre la ocupación y la esfera privada, optimizando los procesos de conciliación.
En este sentido, el Gobierno español y las principales organizaciones sindicales han firmado un acuerdo social para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin recorte salarial con el lema “Trabajar menos, vivir mejor”. En España trabajamos una media anual de 1632 horas, por debajo del promedio de la OCDE, aunque por encima de otros países europeos tales como Francia, Alemania,
Finlandia, entre otros. ¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar? Seguramente, la contestación más elegida e intuitiva a todas estas preguntas sería un sí. Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
Es probable que algunos trabajadores prefieran una jornada continua, saliendo del trabajo antes (lo que se conoce popularmente como “jornada europea”), en lugar de la reducción de unos minutos diarios de la jornada. En un estudio realizado en Francia sobre la reducción de la jornada a 35 horas, cuando se preguntó a los trabajadores si esa medida había facilitado la conciliación, más de un 40% de los encuestados respondieron negativamente. Entre los argumentos planteados, muchos indicaron que su carga de trabajo no se había disminuido, sino que, por el contrario, tenían que realizar la misma cantidad en un tiempo más breve, con el consiguiente estrés y con agotamiento.
También será importante considerar la conexión digital y el teletrabajo, ya que este puede ser un factor muy perturbador de nuestra salud. No servirá de nada reducir la jornada en la empresa si los empleados siguen trabajando a distancia desde sus hogares telemáticamente después de la jornada. De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital, aunque habrá que ver cómo se concreta esa regulación.
Por otra parte, el impacto de esta reducción del horario de trabajo sobre el bienestar y la conciliación de los trabajadores será diferente entre puestos de trabajo cualificados y menos cualificados, siendo en este último grupo mayor. En general, el agotamiento, especialmente el de carácter psicológico, está más relacionado con factores vinculados con la tarea que con el número de horas trabajadas.
En resumen, la relación entre la reducción del horario y el bienestar es un tema positivo y que tiene un impacto en la felicidad, la salud mental y la conciliación de los trabajadores. Junto con una reducción de la jornada semanal, deberían promoverse horarios de trabajo más intensivos, adelantando el horario de f inalización (política que sí llevaría a una efectiva mejora de la salud de los trabajadores).
Finalmente, es crucial que cualquier medida se acompañe de una reflexión profunda sobre el horario de trabajo y se brinde a las organizaciones el tiempo suficiente para adaptarse de manera negociada y consensuada a estos cambios y nuevas formas de trabajo. Desde el Ministerio de Trabajo, se ha señalado que la reducción de la jornada en España se va a estudiar en las universidades de todo el mundo. Sin embargo, la implicación de la comunidad científica no debe limitarse únicamente al estudio de su impacto posterior, sino que también debería extenderse al asesoramiento y diseño de dicha implementación.
FRANCISCO DIAZ BRETONES Adaptado de theconversation.com, 03/02/2025
Sin embargo, la implicación de la comunidad científica no debe limitarse únicamente al estudio de su impacto posterior,
El conector que puede sustituir el término subrayado sin alteración significativa de significado es:
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Considere el siguiente texto para responder la pregunta.
¿PUEDE UNA JORNADA LABORAL MÁS CORTA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA?
Últimamente, la reducción de la jornada máxima de trabajo está protagonizando un debate público. Es evidente que el exceso de horas de trabajo y la falta de descanso producen efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como, sobre todo, mental. Además, tener horario de trabajo más reducido debería redundar en un avance en el equilibrio entre la ocupación y la esfera privada, optimizando los procesos de conciliación.
En este sentido, el Gobierno español y las principales organizaciones sindicales han firmado un acuerdo social para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin recorte salarial con el lema “Trabajar menos, vivir mejor”. En España trabajamos una media anual de 1632 horas, por debajo del promedio de la OCDE, aunque por encima de otros países europeos tales como Francia, Alemania,
Finlandia, entre otros. ¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar? Seguramente, la contestación más elegida e intuitiva a todas estas preguntas sería un sí. Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
Es probable que algunos trabajadores prefieran una jornada continua, saliendo del trabajo antes (lo que se conoce popularmente como “jornada europea”), en lugar de la reducción de unos minutos diarios de la jornada. En un estudio realizado en Francia sobre la reducción de la jornada a 35 horas, cuando se preguntó a los trabajadores si esa medida había facilitado la conciliación, más de un 40% de los encuestados respondieron negativamente. Entre los argumentos planteados, muchos indicaron que su carga de trabajo no se había disminuido, sino que, por el contrario, tenían que realizar la misma cantidad en un tiempo más breve, con el consiguiente estrés y con agotamiento.
También será importante considerar la conexión digital y el teletrabajo, ya que este puede ser un factor muy perturbador de nuestra salud. No servirá de nada reducir la jornada en la empresa si los empleados siguen trabajando a distancia desde sus hogares telemáticamente después de la jornada. De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital, aunque habrá que ver cómo se concreta esa regulación.
Por otra parte, el impacto de esta reducción del horario de trabajo sobre el bienestar y la conciliación de los trabajadores será diferente entre puestos de trabajo cualificados y menos cualificados, siendo en este último grupo mayor. En general, el agotamiento, especialmente el de carácter psicológico, está más relacionado con factores vinculados con la tarea que con el número de horas trabajadas.
En resumen, la relación entre la reducción del horario y el bienestar es un tema positivo y que tiene un impacto en la felicidad, la salud mental y la conciliación de los trabajadores. Junto con una reducción de la jornada semanal, deberían promoverse horarios de trabajo más intensivos, adelantando el horario de f inalización (política que sí llevaría a una efectiva mejora de la salud de los trabajadores).
Finalmente, es crucial que cualquier medida se acompañe de una reflexión profunda sobre el horario de trabajo y se brinde a las organizaciones el tiempo suficiente para adaptarse de manera negociada y consensuada a estos cambios y nuevas formas de trabajo. Desde el Ministerio de Trabajo, se ha señalado que la reducción de la jornada en España se va a estudiar en las universidades de todo el mundo. Sin embargo, la implicación de la comunidad científica no debe limitarse únicamente al estudio de su impacto posterior, sino que también debería extenderse al asesoramiento y diseño de dicha implementación.
FRANCISCO DIAZ BRETONES Adaptado de theconversation.com, 03/02/2025
deberían promoverse horarios de trabajo más intensivos,
En el fragmento, la modalización de la forma verbal tiene el siguiente objetivo:
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Considere el siguiente texto para responder la pregunta.
¿PUEDE UNA JORNADA LABORAL MÁS CORTA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA?
Últimamente, la reducción de la jornada máxima de trabajo está protagonizando un debate público. Es evidente que el exceso de horas de trabajo y la falta de descanso producen efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como, sobre todo, mental. Además, tener horario de trabajo más reducido debería redundar en un avance en el equilibrio entre la ocupación y la esfera privada, optimizando los procesos de conciliación.
En este sentido, el Gobierno español y las principales organizaciones sindicales han firmado un acuerdo social para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin recorte salarial con el lema “Trabajar menos, vivir mejor”. En España trabajamos una media anual de 1632 horas, por debajo del promedio de la OCDE, aunque por encima de otros países europeos tales como Francia, Alemania,
Finlandia, entre otros. ¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar? Seguramente, la contestación más elegida e intuitiva a todas estas preguntas sería un sí. Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
Es probable que algunos trabajadores prefieran una jornada continua, saliendo del trabajo antes (lo que se conoce popularmente como “jornada europea”), en lugar de la reducción de unos minutos diarios de la jornada. En un estudio realizado en Francia sobre la reducción de la jornada a 35 horas, cuando se preguntó a los trabajadores si esa medida había facilitado la conciliación, más de un 40% de los encuestados respondieron negativamente. Entre los argumentos planteados, muchos indicaron que su carga de trabajo no se había disminuido, sino que, por el contrario, tenían que realizar la misma cantidad en un tiempo más breve, con el consiguiente estrés y con agotamiento.
También será importante considerar la conexión digital y el teletrabajo, ya que este puede ser un factor muy perturbador de nuestra salud. No servirá de nada reducir la jornada en la empresa si los empleados siguen trabajando a distancia desde sus hogares telemáticamente después de la jornada. De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital, aunque habrá que ver cómo se concreta esa regulación.
Por otra parte, el impacto de esta reducción del horario de trabajo sobre el bienestar y la conciliación de los trabajadores será diferente entre puestos de trabajo cualificados y menos cualificados, siendo en este último grupo mayor. En general, el agotamiento, especialmente el de carácter psicológico, está más relacionado con factores vinculados con la tarea que con el número de horas trabajadas.
En resumen, la relación entre la reducción del horario y el bienestar es un tema positivo y que tiene un impacto en la felicidad, la salud mental y la conciliación de los trabajadores. Junto con una reducción de la jornada semanal, deberían promoverse horarios de trabajo más intensivos, adelantando el horario de f inalización (política que sí llevaría a una efectiva mejora de la salud de los trabajadores).
Finalmente, es crucial que cualquier medida se acompañe de una reflexión profunda sobre el horario de trabajo y se brinde a las organizaciones el tiempo suficiente para adaptarse de manera negociada y consensuada a estos cambios y nuevas formas de trabajo. Desde el Ministerio de Trabajo, se ha señalado que la reducción de la jornada en España se va a estudiar en las universidades de todo el mundo. Sin embargo, la implicación de la comunidad científica no debe limitarse únicamente al estudio de su impacto posterior, sino que también debería extenderse al asesoramiento y diseño de dicha implementación.
FRANCISCO DIAZ BRETONES Adaptado de theconversation.com, 03/02/2025
De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital,
Respecto a lo dicho anteriormente en el cuarto párrafo, el marcador discursivo subrayado cumple la función de introducir:
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Considere el siguiente texto para responder la pregunta.
¿PUEDE UNA JORNADA LABORAL MÁS CORTA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA?
Últimamente, la reducción de la jornada máxima de trabajo está protagonizando un debate público. Es evidente que el exceso de horas de trabajo y la falta de descanso producen efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como, sobre todo, mental. Además, tener horario de trabajo más reducido debería redundar en un avance en el equilibrio entre la ocupación y la esfera privada, optimizando los procesos de conciliación.
En este sentido, el Gobierno español y las principales organizaciones sindicales han firmado un acuerdo social para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin recorte salarial con el lema “Trabajar menos, vivir mejor”. En España trabajamos una media anual de 1632 horas, por debajo del promedio de la OCDE, aunque por encima de otros países europeos tales como Francia, Alemania,
Finlandia, entre otros. ¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar? Seguramente, la contestación más elegida e intuitiva a todas estas preguntas sería un sí. Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
Es probable que algunos trabajadores prefieran una jornada continua, saliendo del trabajo antes (lo que se conoce popularmente como “jornada europea”), en lugar de la reducción de unos minutos diarios de la jornada. En un estudio realizado en Francia sobre la reducción de la jornada a 35 horas, cuando se preguntó a los trabajadores si esa medida había facilitado la conciliación, más de un 40% de los encuestados respondieron negativamente. Entre los argumentos planteados, muchos indicaron que su carga de trabajo no se había disminuido, sino que, por el contrario, tenían que realizar la misma cantidad en un tiempo más breve, con el consiguiente estrés y con agotamiento.
También será importante considerar la conexión digital y el teletrabajo, ya que este puede ser un factor muy perturbador de nuestra salud. No servirá de nada reducir la jornada en la empresa si los empleados siguen trabajando a distancia desde sus hogares telemáticamente después de la jornada. De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital, aunque habrá que ver cómo se concreta esa regulación.
Por otra parte, el impacto de esta reducción del horario de trabajo sobre el bienestar y la conciliación de los trabajadores será diferente entre puestos de trabajo cualificados y menos cualificados, siendo en este último grupo mayor. En general, el agotamiento, especialmente el de carácter psicológico, está más relacionado con factores vinculados con la tarea que con el número de horas trabajadas.
En resumen, la relación entre la reducción del horario y el bienestar es un tema positivo y que tiene un impacto en la felicidad, la salud mental y la conciliación de los trabajadores. Junto con una reducción de la jornada semanal, deberían promoverse horarios de trabajo más intensivos, adelantando el horario de f inalización (política que sí llevaría a una efectiva mejora de la salud de los trabajadores).
Finalmente, es crucial que cualquier medida se acompañe de una reflexión profunda sobre el horario de trabajo y se brinde a las organizaciones el tiempo suficiente para adaptarse de manera negociada y consensuada a estos cambios y nuevas formas de trabajo. Desde el Ministerio de Trabajo, se ha señalado que la reducción de la jornada en España se va a estudiar en las universidades de todo el mundo. Sin embargo, la implicación de la comunidad científica no debe limitarse únicamente al estudio de su impacto posterior, sino que también debería extenderse al asesoramiento y diseño de dicha implementación.
FRANCISCO DIAZ BRETONES Adaptado de theconversation.com, 03/02/2025
A lo largo del texto, se hace referencia a experiencias internacionales acerca de la reducción del horario de trabajo.
El fragmento que presenta uno de los resultados de esas experiencias es:
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Considere el siguiente texto para responder la pregunta.
¿PUEDE UNA JORNADA LABORAL MÁS CORTA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA?
Últimamente, la reducción de la jornada máxima de trabajo está protagonizando un debate público. Es evidente que el exceso de horas de trabajo y la falta de descanso producen efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como, sobre todo, mental. Además, tener horario de trabajo más reducido debería redundar en un avance en el equilibrio entre la ocupación y la esfera privada, optimizando los procesos de conciliación.
En este sentido, el Gobierno español y las principales organizaciones sindicales han firmado un acuerdo social para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin recorte salarial con el lema “Trabajar menos, vivir mejor”. En España trabajamos una media anual de 1632 horas, por debajo del promedio de la OCDE, aunque por encima de otros países europeos tales como Francia, Alemania,
Finlandia, entre otros. ¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar? Seguramente, la contestación más elegida e intuitiva a todas estas preguntas sería un sí. Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
Es probable que algunos trabajadores prefieran una jornada continua, saliendo del trabajo antes (lo que se conoce popularmente como “jornada europea”), en lugar de la reducción de unos minutos diarios de la jornada. En un estudio realizado en Francia sobre la reducción de la jornada a 35 horas, cuando se preguntó a los trabajadores si esa medida había facilitado la conciliación, más de un 40% de los encuestados respondieron negativamente. Entre los argumentos planteados, muchos indicaron que su carga de trabajo no se había disminuido, sino que, por el contrario, tenían que realizar la misma cantidad en un tiempo más breve, con el consiguiente estrés y con agotamiento.
También será importante considerar la conexión digital y el teletrabajo, ya que este puede ser un factor muy perturbador de nuestra salud. No servirá de nada reducir la jornada en la empresa si los empleados siguen trabajando a distancia desde sus hogares telemáticamente después de la jornada. De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital, aunque habrá que ver cómo se concreta esa regulación.
Por otra parte, el impacto de esta reducción del horario de trabajo sobre el bienestar y la conciliación de los trabajadores será diferente entre puestos de trabajo cualificados y menos cualificados, siendo en este último grupo mayor. En general, el agotamiento, especialmente el de carácter psicológico, está más relacionado con factores vinculados con la tarea que con el número de horas trabajadas.
En resumen, la relación entre la reducción del horario y el bienestar es un tema positivo y que tiene un impacto en la felicidad, la salud mental y la conciliación de los trabajadores. Junto con una reducción de la jornada semanal, deberían promoverse horarios de trabajo más intensivos, adelantando el horario de f inalización (política que sí llevaría a una efectiva mejora de la salud de los trabajadores).
Finalmente, es crucial que cualquier medida se acompañe de una reflexión profunda sobre el horario de trabajo y se brinde a las organizaciones el tiempo suficiente para adaptarse de manera negociada y consensuada a estos cambios y nuevas formas de trabajo. Desde el Ministerio de Trabajo, se ha señalado que la reducción de la jornada en España se va a estudiar en las universidades de todo el mundo. Sin embargo, la implicación de la comunidad científica no debe limitarse únicamente al estudio de su impacto posterior, sino que también debería extenderse al asesoramiento y diseño de dicha implementación.
FRANCISCO DIAZ BRETONES Adaptado de theconversation.com, 03/02/2025
(lo que se conoce popularmente como “jornada europea”)
El uso de los paréntesis y de las comillas ejercen, respectivamente, las siguientes funciones:
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Considere el siguiente texto para responder la pregunta.
¿PUEDE UNA JORNADA LABORAL MÁS CORTA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA?
Últimamente, la reducción de la jornada máxima de trabajo está protagonizando un debate público. Es evidente que el exceso de horas de trabajo y la falta de descanso producen efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como, sobre todo, mental. Además, tener horario de trabajo más reducido debería redundar en un avance en el equilibrio entre la ocupación y la esfera privada, optimizando los procesos de conciliación.
En este sentido, el Gobierno español y las principales organizaciones sindicales han firmado un acuerdo social para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin recorte salarial con el lema “Trabajar menos, vivir mejor”. En España trabajamos una media anual de 1632 horas, por debajo del promedio de la OCDE, aunque por encima de otros países europeos tales como Francia, Alemania,
Finlandia, entre otros. ¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar? Seguramente, la contestación más elegida e intuitiva a todas estas preguntas sería un sí. Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
Es probable que algunos trabajadores prefieran una jornada continua, saliendo del trabajo antes (lo que se conoce popularmente como “jornada europea”), en lugar de la reducción de unos minutos diarios de la jornada. En un estudio realizado en Francia sobre la reducción de la jornada a 35 horas, cuando se preguntó a los trabajadores si esa medida había facilitado la conciliación, más de un 40% de los encuestados respondieron negativamente. Entre los argumentos planteados, muchos indicaron que su carga de trabajo no se había disminuido, sino que, por el contrario, tenían que realizar la misma cantidad en un tiempo más breve, con el consiguiente estrés y con agotamiento.
También será importante considerar la conexión digital y el teletrabajo, ya que este puede ser un factor muy perturbador de nuestra salud. No servirá de nada reducir la jornada en la empresa si los empleados siguen trabajando a distancia desde sus hogares telemáticamente después de la jornada. De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital, aunque habrá que ver cómo se concreta esa regulación.
Por otra parte, el impacto de esta reducción del horario de trabajo sobre el bienestar y la conciliación de los trabajadores será diferente entre puestos de trabajo cualificados y menos cualificados, siendo en este último grupo mayor. En general, el agotamiento, especialmente el de carácter psicológico, está más relacionado con factores vinculados con la tarea que con el número de horas trabajadas.
En resumen, la relación entre la reducción del horario y el bienestar es un tema positivo y que tiene un impacto en la felicidad, la salud mental y la conciliación de los trabajadores. Junto con una reducción de la jornada semanal, deberían promoverse horarios de trabajo más intensivos, adelantando el horario de f inalización (política que sí llevaría a una efectiva mejora de la salud de los trabajadores).
Finalmente, es crucial que cualquier medida se acompañe de una reflexión profunda sobre el horario de trabajo y se brinde a las organizaciones el tiempo suficiente para adaptarse de manera negociada y consensuada a estos cambios y nuevas formas de trabajo. Desde el Ministerio de Trabajo, se ha señalado que la reducción de la jornada en España se va a estudiar en las universidades de todo el mundo. Sin embargo, la implicación de la comunidad científica no debe limitarse únicamente al estudio de su impacto posterior, sino que también debería extenderse al asesoramiento y diseño de dicha implementación.
FRANCISCO DIAZ BRETONES Adaptado de theconversation.com, 03/02/2025
El texto señala que el teletrabajo y la conexión digital pueden tener el siguiente impacto en la vida del trabajador:
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Considere el siguiente texto para responder la pregunta.
¿PUEDE UNA JORNADA LABORAL MÁS CORTA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA?
Últimamente, la reducción de la jornada máxima de trabajo está protagonizando un debate público. Es evidente que el exceso de horas de trabajo y la falta de descanso producen efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como, sobre todo, mental. Además, tener horario de trabajo más reducido debería redundar en un avance en el equilibrio entre la ocupación y la esfera privada, optimizando los procesos de conciliación.
En este sentido, el Gobierno español y las principales organizaciones sindicales han firmado un acuerdo social para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin recorte salarial con el lema “Trabajar menos, vivir mejor”. En España trabajamos una media anual de 1632 horas, por debajo del promedio de la OCDE, aunque por encima de otros países europeos tales como Francia, Alemania,
Finlandia, entre otros. ¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar? Seguramente, la contestación más elegida e intuitiva a todas estas preguntas sería un sí. Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
Es probable que algunos trabajadores prefieran una jornada continua, saliendo del trabajo antes (lo que se conoce popularmente como “jornada europea”), en lugar de la reducción de unos minutos diarios de la jornada. En un estudio realizado en Francia sobre la reducción de la jornada a 35 horas, cuando se preguntó a los trabajadores si esa medida había facilitado la conciliación, más de un 40% de los encuestados respondieron negativamente. Entre los argumentos planteados, muchos indicaron que su carga de trabajo no se había disminuido, sino que, por el contrario, tenían que realizar la misma cantidad en un tiempo más breve, con el consiguiente estrés y con agotamiento.
También será importante considerar la conexión digital y el teletrabajo, ya que este puede ser un factor muy perturbador de nuestra salud. No servirá de nada reducir la jornada en la empresa si los empleados siguen trabajando a distancia desde sus hogares telemáticamente después de la jornada. De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital, aunque habrá que ver cómo se concreta esa regulación.
Por otra parte, el impacto de esta reducción del horario de trabajo sobre el bienestar y la conciliación de los trabajadores será diferente entre puestos de trabajo cualificados y menos cualificados, siendo en este último grupo mayor. En general, el agotamiento, especialmente el de carácter psicológico, está más relacionado con factores vinculados con la tarea que con el número de horas trabajadas.
En resumen, la relación entre la reducción del horario y el bienestar es un tema positivo y que tiene un impacto en la felicidad, la salud mental y la conciliación de los trabajadores. Junto con una reducción de la jornada semanal, deberían promoverse horarios de trabajo más intensivos, adelantando el horario de f inalización (política que sí llevaría a una efectiva mejora de la salud de los trabajadores).
Finalmente, es crucial que cualquier medida se acompañe de una reflexión profunda sobre el horario de trabajo y se brinde a las organizaciones el tiempo suficiente para adaptarse de manera negociada y consensuada a estos cambios y nuevas formas de trabajo. Desde el Ministerio de Trabajo, se ha señalado que la reducción de la jornada en España se va a estudiar en las universidades de todo el mundo. Sin embargo, la implicación de la comunidad científica no debe limitarse únicamente al estudio de su impacto posterior, sino que también debería extenderse al asesoramiento y diseño de dicha implementación.
FRANCISCO DIAZ BRETONES Adaptado de theconversation.com, 03/02/2025
Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
El término subrayado expresa un posicionamiento del enunciador respecto a lo que dice.
En el texto, otro término con la misma función es:
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Considere el siguiente texto para responder la pregunta.
¿PUEDE UNA JORNADA LABORAL MÁS CORTA MEJORAR NUESTRA CALIDAD DE VIDA?
Últimamente, la reducción de la jornada máxima de trabajo está protagonizando un debate público. Es evidente que el exceso de horas de trabajo y la falta de descanso producen efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como, sobre todo, mental. Además, tener horario de trabajo más reducido debería redundar en un avance en el equilibrio entre la ocupación y la esfera privada, optimizando los procesos de conciliación.
En este sentido, el Gobierno español y las principales organizaciones sindicales han firmado un acuerdo social para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin recorte salarial con el lema “Trabajar menos, vivir mejor”. En España trabajamos una media anual de 1632 horas, por debajo del promedio de la OCDE, aunque por encima de otros países europeos tales como Francia, Alemania,
Finlandia, entre otros. ¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar? Seguramente, la contestación más elegida e intuitiva a todas estas preguntas sería un sí. Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
Es probable que algunos trabajadores prefieran una jornada continua, saliendo del trabajo antes (lo que se conoce popularmente como “jornada europea”), en lugar de la reducción de unos minutos diarios de la jornada. En un estudio realizado en Francia sobre la reducción de la jornada a 35 horas, cuando se preguntó a los trabajadores si esa medida había facilitado la conciliación, más de un 40% de los encuestados respondieron negativamente. Entre los argumentos planteados, muchos indicaron que su carga de trabajo no se había disminuido, sino que, por el contrario, tenían que realizar la misma cantidad en un tiempo más breve, con el consiguiente estrés y con agotamiento.
También será importante considerar la conexión digital y el teletrabajo, ya que este puede ser un factor muy perturbador de nuestra salud. No servirá de nada reducir la jornada en la empresa si los empleados siguen trabajando a distancia desde sus hogares telemáticamente después de la jornada. De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital, aunque habrá que ver cómo se concreta esa regulación.
Por otra parte, el impacto de esta reducción del horario de trabajo sobre el bienestar y la conciliación de los trabajadores será diferente entre puestos de trabajo cualificados y menos cualificados, siendo en este último grupo mayor. En general, el agotamiento, especialmente el de carácter psicológico, está más relacionado con factores vinculados con la tarea que con el número de horas trabajadas.
En resumen, la relación entre la reducción del horario y el bienestar es un tema positivo y que tiene un impacto en la felicidad, la salud mental y la conciliación de los trabajadores. Junto con una reducción de la jornada semanal, deberían promoverse horarios de trabajo más intensivos, adelantando el horario de f inalización (política que sí llevaría a una efectiva mejora de la salud de los trabajadores).
Finalmente, es crucial que cualquier medida se acompañe de una reflexión profunda sobre el horario de trabajo y se brinde a las organizaciones el tiempo suficiente para adaptarse de manera negociada y consensuada a estos cambios y nuevas formas de trabajo. Desde el Ministerio de Trabajo, se ha señalado que la reducción de la jornada en España se va a estudiar en las universidades de todo el mundo. Sin embargo, la implicación de la comunidad científica no debe limitarse únicamente al estudio de su impacto posterior, sino que también debería extenderse al asesoramiento y diseño de dicha implementación.
FRANCISCO DIAZ BRETONES Adaptado de theconversation.com, 03/02/2025
¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar?
El uso de esas preguntas en el segundo párrafo del texto produce el siguiente efecto de sentido:
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Considere el siguiente texto para responder la pregunta.
Últimamente, la reducción de la jornada máxima de trabajo está protagonizando un debate público. Es evidente que el exceso de horas de trabajo y la falta de descanso producen efectos negativos sobre nuestra salud tanto física como, sobre todo, mental. Además,
En este sentido, el Gobierno español y las principales organizaciones sindicales han firmado un acuerdo social para la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin recorte salarial con el lema “Trabajar menos, vivir mejor”. En España trabajamos una media anual de 1632 horas, por debajo del promedio de la OCDE, aunque por encima de otros países europeos tales como Francia, Alemania,
Finlandia, entre otros. ¿Reducir la jornada laboral máxima nos generará mayor bienestar?, ¿gozaremos de mejor salud mental?, ¿mejorará la conciliación con nuestra vida familiar? Seguramente, la contestación más elegida e intuitiva a todas estas preguntas sería un sí. Pero, desafortunadamente, las investigaciones realizadas en las últimas décadas indican respuestas diferentes a lo esperado.
Es probable que algunos trabajadores prefieran una jornada continua, saliendo del trabajo antes (lo que se conoce popularmente como “jornada europea”), en lugar de la reducción de unos minutos diarios de la jornada. En un estudio realizado en Francia sobre la reducción de la jornada a 35 horas, cuando se preguntó a los trabajadores si esa medida había facilitado la conciliación, más de un 40% de los encuestados respondieron negativamente. Entre los argumentos planteados, muchos indicaron que su carga de trabajo no se había disminuido, sino que, por el contrario, tenían que realizar la misma cantidad en un tiempo más breve, con el consiguiente estrés y con agotamiento.
También será importante considerar la conexión digital y el teletrabajo, ya que este puede ser un factor muy perturbador de nuestra salud. No servirá de nada reducir la jornada en la empresa si los empleados siguen trabajando a distancia desde sus hogares telemáticamente después de la jornada. De hecho, el texto acordado entre el ministerio y las organizaciones sindicales contempla regular más ampliamente la desconexión digital, aunque habrá que ver cómo se concreta esa regulación.
Por otra parte,
En resumen,
Finalmente,
¿Puede una jornada laboral más corta mejorar nuestra calidad de vida?
El fragmento que mejor responde a la pregunta del título es:
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