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4170140 Ano: 2026
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: AOCP
Orgão: IF-CE
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Texto 2


Continuidad de los parques

Julio Cortázar


Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos.

El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas.

Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

Fuente: Final de juego, Julio Cortázar, 1956. 1996 Alfaguara.

Los términos habitación y puñal en el último párrafo podrían sustituirse respectivamente por
 

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4170139 Ano: 2026
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: AOCP
Orgão: IF-CE
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Texto 1


Cazar, comer y vestir el pez león en Panamá para controlar esta especie invasora  

Hace alrededor de una década, los pescadores del caribe panameño identificaron un animal inusual en sus redadas diarias: de lejos parecía una flor; de cerca, sus espinas se asemejaban a una melena. Sin embargo, su aparición llegó de la mano de la repentina muerte de decenas de otras especies nativas. Así lo recuerda Marta Machazek de la Unión de Pescadores Artesanales de Bocas del Toro (Upesabo). Pronto, con ayuda de internet y la experiencia de pescadores vecinos de Costa Rica, consiguieron identificar el raro espécimen: se trataba de un depredador, uno tan voraz como bello: el pez león. Una especie originaria del océano Índico y que desde al menos tres décadas ha venido causando serios líos en los ecosistemas marítimos del Atlántico y el Caribe americano.

El pez león (Pterois miles) fue introducido en la región en los años ochenta y es temido por su naturaleza de depredador rapaz. “Puede reducir las poblaciones de peces hasta en un 79 % en un plazo de cinco semanas, cazando en grupos y alimentándose hasta que exterminan todas sus presas en el área. (...) Y puede estar hasta tres meses sin alimentarse”, explicó a este diario Keiko Ashida, especialista ambiental del Banco Mundial. Además, el pez león no tiene un depredador natural, excepto el ser humano.

Fue justo en ese detalle en el que se concentraron los pesqueros organizados de Bocas del Toro, un archipiélago al noroeste de Panamá, donde por años observaron con frustración cómo sus pargos, jureles o meros eran devorados por el pez león. “No podíamos quedarnos de manos cruzadas. Empezamos a buscar mecanismos como, por ejemplo, involucrar al Gobierno para que tomaran acciones. Mientras, decidimos que si el pez no tiene depredador natural, pues nosotros lo seríamos”, agrega Machazek.

De esa forma nació una idea que no solo lograba mantenerlo a raya, sino que también servía para fortalecer a las comunidades locales: comida gourmet de pez y accesorios hechos de sus espinas. Luego de asesorarse con comunidades pesqueras de la región como sus vecinos de Costa Rica —donde desde hace diez años el control de esta especie se declaró de interés público— o México, se cercioran de que la carne de pez león es apta para el consumo humano. Lo único venenoso son sus púas y, si se sazona, es suave y jugoso. Machazek incluso, tímidamente, dice que le parece mejor que el pargo que se come en la zona.

Y si bien de entrada no resultó sencillo vender los productos, pues su fama de venenoso ahuyentaba a la gente, la organización se las ingenió e iniciaron una campaña de pedagogía con la población local. “Debíamos vencer el temor de la gente a comerlo. Empezamos con una campaña de degustación, lo procesamos, fileteamos; la idea era venderlo de manera atractiva”, detalla Ivanía Campbell, encargada de esa misión. Luego, con los restos de sus aletas, gracias a su forma y llamativos colores, fabricaron accesorios como aretes y collares.

No se detuvieron ahí. Insistieron en hacer redadas para capturar los que más pudiesen, y para que los pescadores se animaran a hacerlo. De hecho, celebran un torneo de caza anual que, aunque no es una iniciativa nueva en la tarea de control del pez, en su caso ha sido plenamente autogestionada. De hecho, la solidaridad y los equipos entre pescadores del Caribe ha jugado un papel central ante la negligencia estatal para acompañarlos, como cuenta la líder.

“Nosotros somos vecinos de pesca con Manzanillo, en Costa Rica, y conversando con el presidente de su asociación allá, y juntos, le apostamos a impulsar un proyecto grande que no solamente involucrara a nuestras organizaciones, sino que contemplara otros países afectados”. Así surgió un intercambio que llevó a la Upesabo a Cozumel, en el Caribe mexicano, que ya tiene un mayor recorrido en el control de este pez. También se involucraron comunidades de Belice y Honduras.

Los esfuerzos parecían ir viento en popa, pues lograron un apoyo temporal de la Alcaldía del municipio de Almirante y de la International Accreditation Forum (IAF), cuando la pandemia tocó la puerta y el proyecto se detuvo temporalmente. Aun así, durante esa crisis, el pez león terminó alimentando algunos barrios vulnerables de Bocas del Toro cuando la comida escaseaba. Los años siguientes, a medida que el mundo poco a poco superaba aquella crisis, en Bocas del Toro han ido reactivando las acciones de control. Pero están convencidos de que sus esfuerzos son insuficientes ante una problemática que requiere mayor atención, entre otras, por la enorme capacidad de reproducción de esta especie, donde las hembras están en condiciones de poner millones de huevos.

En una entrevista con la agencia EFE hace más de una década, el encargado para entonces de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) ya advertía los problemas que puede traer el crecimiento desaforado del pez león. “Estamos preocupados porque la disminución de los peces en el Caribe va en aumento”, dijo en ese momento. Asimismo, advirtió que la ARAP no tenía estadísticas sobre la presencia de esa especie en el caribe panameño. En pleno 2026, el panorama no ha cambiado, salvo porque la presencia de esta especie ya llegó hasta el mar Mediterráneo.

En Panamá, con los múltiples cambios presidenciales, este tema que, gracias a los reclamos de comunidades pesqueras y activistas ambientales, empezó a estar en la mesa, quedó al margen, según alerta Campbell. La situación se hizo aún más compleja recientemente tras la firma de un decreto que cambió la figura de protección de varias zonas naturales del país, como el Humedal San San Pond Sak o la Isla Bastimentos, convirtiéndolas en Parques Naturales y creando una serie de restricciones para la población vecina, en particular, para los pescadores.

Machazek asegura que esta medida fomenta el crecimiento insostenible del pez león y afecta las acciones para contenerlo, impactando no solo su soberanía alimentaria, sino también los arrecifes de coral. Al no poder usar arpón bajo la nueva normativa — la única forma de cazarlo —, el animal se reproduce sin control. Las comunidades dedicadas ancestralmente a esta práctica han pedido que se modifique el decreto por varias razones. Una disputa aún en curso. Entretanto, en la Upesabo sueñan con reunir los recursos que les permitan acondicionar el centro de acopio, construir un cuarto de procesamiento y formarse para reunir las condiciones para comercializarlo con un registro sanitario oficial en supermercados y otros negocios.


Adaptado de https://elpais.com/america-futura/2026-03-07/cazar-comer-y-vestir-el-pez-leon-en-panama-para-controlar-esta-especie-invasora.html. Accedido el: 07 mar. 2026.

Considerando los verbos del Texto 1, IDENTIFICARÓN, SURGIÓ y ASEGURA, selecciona en cuál tiempo y modo verbal ellos están, respectivamente.
 

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4170138 Ano: 2026
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: AOCP
Orgão: IF-CE
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Texto 1


Cazar, comer y vestir el pez león en Panamá para controlar esta especie invasora  

Hace alrededor de una década, los pescadores del caribe panameño identificaron un animal inusual en sus redadas diarias: de lejos parecía una flor; de cerca, sus espinas se asemejaban a una melena. Sin embargo, su aparición llegó de la mano de la repentina muerte de decenas de otras especies nativas. Así lo recuerda Marta Machazek de la Unión de Pescadores Artesanales de Bocas del Toro (Upesabo). Pronto, con ayuda de internet y la experiencia de pescadores vecinos de Costa Rica, consiguieron identificar el raro espécimen: se trataba de un depredador, uno tan voraz como bello: el pez león. Una especie originaria del océano Índico y que desde al menos tres décadas ha venido causando serios líos en los ecosistemas marítimos del Atlántico y el Caribe americano.

El pez león (Pterois miles) fue introducido en la región en los años ochenta y es temido por su naturaleza de depredador rapaz. “Puede reducir las poblaciones de peces hasta en un 79 % en un plazo de cinco semanas, cazando en grupos y alimentándose hasta que exterminan todas sus presas en el área. (...) Y puede estar hasta tres meses sin alimentarse”, explicó a este diario Keiko Ashida, especialista ambiental del Banco Mundial. Además, el pez león no tiene un depredador natural, excepto el ser humano.

Fue justo en ese detalle en el que se concentraron los pesqueros organizados de Bocas del Toro, un archipiélago al noroeste de Panamá, donde por años observaron con frustración cómo sus pargos, jureles o meros eran devorados por el pez león. “No podíamos quedarnos de manos cruzadas. Empezamos a buscar mecanismos como, por ejemplo, involucrar al Gobierno para que tomaran acciones. Mientras, decidimos que si el pez no tiene depredador natural, pues nosotros lo seríamos”, agrega Machazek.

De esa forma nació una idea que no solo lograba mantenerlo a raya, sino que también servía para fortalecer a las comunidades locales: comida gourmet de pez y accesorios hechos de sus espinas. Luego de asesorarse con comunidades pesqueras de la región como sus vecinos de Costa Rica —donde desde hace diez años el control de esta especie se declaró de interés público— o México, se cercioran de que la carne de pez león es apta para el consumo humano. Lo único venenoso son sus púas y, si se sazona, es suave y jugoso. Machazek incluso, tímidamente, dice que le parece mejor que el pargo que se come en la zona.

Y si bien de entrada no resultó sencillo vender los productos, pues su fama de venenoso ahuyentaba a la gente, la organización se las ingenió e iniciaron una campaña de pedagogía con la población local. “Debíamos vencer el temor de la gente a comerlo. Empezamos con una campaña de degustación, lo procesamos, fileteamos; la idea era venderlo de manera atractiva”, detalla Ivanía Campbell, encargada de esa misión. Luego, con los restos de sus aletas, gracias a su forma y llamativos colores, fabricaron accesorios como aretes y collares.

No se detuvieron ahí. Insistieron en hacer redadas para capturar los que más pudiesen, y para que los pescadores se animaran a hacerlo. De hecho, celebran un torneo de caza anual que, aunque no es una iniciativa nueva en la tarea de control del pez, en su caso ha sido plenamente autogestionada. De hecho, la solidaridad y los equipos entre pescadores del Caribe ha jugado un papel central ante la negligencia estatal para acompañarlos, como cuenta la líder.

“Nosotros somos vecinos de pesca con Manzanillo, en Costa Rica, y conversando con el presidente de su asociación allá, y juntos, le apostamos a impulsar un proyecto grande que no solamente involucrara a nuestras organizaciones, sino que contemplara otros países afectados”. Así surgió un intercambio que llevó a la Upesabo a Cozumel, en el Caribe mexicano, que ya tiene un mayor recorrido en el control de este pez. También se involucraron comunidades de Belice y Honduras.

Los esfuerzos parecían ir viento en popa, pues lograron un apoyo temporal de la Alcaldía del municipio de Almirante y de la International Accreditation Forum (IAF), cuando la pandemia tocó la puerta y el proyecto se detuvo temporalmente. Aun así, durante esa crisis, el pez león terminó alimentando algunos barrios vulnerables de Bocas del Toro cuando la comida escaseaba. Los años siguientes, a medida que el mundo poco a poco superaba aquella crisis, en Bocas del Toro han ido reactivando las acciones de control. Pero están convencidos de que sus esfuerzos son insuficientes ante una problemática que requiere mayor atención, entre otras, por la enorme capacidad de reproducción de esta especie, donde las hembras están en condiciones de poner millones de huevos.

En una entrevista con la agencia EFE hace más de una década, el encargado para entonces de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) ya advertía los problemas que puede traer el crecimiento desaforado del pez león. “Estamos preocupados porque la disminución de los peces en el Caribe va en aumento”, dijo en ese momento. Asimismo, advirtió que la ARAP no tenía estadísticas sobre la presencia de esa especie en el caribe panameño. En pleno 2026, el panorama no ha cambiado, salvo porque la presencia de esta especie ya llegó hasta el mar Mediterráneo.

En Panamá, con los múltiples cambios presidenciales, este tema que, gracias a los reclamos de comunidades pesqueras y activistas ambientales, empezó a estar en la mesa, quedó al margen, según alerta Campbell. La situación se hizo aún más compleja recientemente tras la firma de un decreto que cambió la figura de protección de varias zonas naturales del país, como el Humedal San San Pond Sak o la Isla Bastimentos, convirtiéndolas en Parques Naturales y creando una serie de restricciones para la población vecina, en particular, para los pescadores.

Machazek asegura que esta medida fomenta el crecimiento insostenible del pez león y afecta las acciones para contenerlo, impactando no solo su soberanía alimentaria, sino también los arrecifes de coral. Al no poder usar arpón bajo la nueva normativa — la única forma de cazarlo —, el animal se reproduce sin control. Las comunidades dedicadas ancestralmente a esta práctica han pedido que se modifique el decreto por varias razones. Una disputa aún en curso. Entretanto, en la Upesabo sueñan con reunir los recursos que les permitan acondicionar el centro de acopio, construir un cuarto de procesamiento y formarse para reunir las condiciones para comercializarlo con un registro sanitario oficial en supermercados y otros negocios.


Adaptado de https://elpais.com/america-futura/2026-03-07/cazar-comer-y-vestir-el-pez-leon-en-panama-para-controlar-esta-especie-invasora.html. Accedido el: 07 mar. 2026.

En español, hay diversas maneras de expresar posesión: por medio de adjetivos, pronombres, preposiciones o artículos determinados. ¿En cuál de los fragmentos, sacados del Texto 1, hay la presencia de adjetivo posesivo?
 

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4170137 Ano: 2026
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: AOCP
Orgão: IF-CE
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Texto 1


Cazar, comer y vestir el pez león en Panamá para controlar esta especie invasora  

Hace alrededor de una década, los pescadores del caribe panameño identificaron un animal inusual en sus redadas diarias: de lejos parecía una flor; de cerca, sus espinas se asemejaban a una melena. Sin embargo, su aparición llegó de la mano de la repentina muerte de decenas de otras especies nativas. Así lo recuerda Marta Machazek de la Unión de Pescadores Artesanales de Bocas del Toro (Upesabo). Pronto, con ayuda de internet y la experiencia de pescadores vecinos de Costa Rica, consiguieron identificar el raro espécimen: se trataba de un depredador, uno tan voraz como bello: el pez león. Una especie originaria del océano Índico y que desde al menos tres décadas ha venido causando serios líos en los ecosistemas marítimos del Atlántico y el Caribe americano.

El pez león (Pterois miles) fue introducido en la región en los años ochenta y es temido por su naturaleza de depredador rapaz. “Puede reducir las poblaciones de peces hasta en un 79 % en un plazo de cinco semanas, cazando en grupos y alimentándose hasta que exterminan todas sus presas en el área. (...) Y puede estar hasta tres meses sin alimentarse”, explicó a este diario Keiko Ashida, especialista ambiental del Banco Mundial. Además, el pez león no tiene un depredador natural, excepto el ser humano.

Fue justo en ese detalle en el que se concentraron los pesqueros organizados de Bocas del Toro, un archipiélago al noroeste de Panamá, donde por años observaron con frustración cómo sus pargos, jureles o meros eran devorados por el pez león. “No podíamos quedarnos de manos cruzadas. Empezamos a buscar mecanismos como, por ejemplo, involucrar al Gobierno para que tomaran acciones. Mientras, decidimos que si el pez no tiene depredador natural, pues nosotros lo seríamos”, agrega Machazek.

De esa forma nació una idea que no solo lograba mantenerlo a raya, sino que también servía para fortalecer a las comunidades locales: comida gourmet de pez y accesorios hechos de sus espinas. Luego de asesorarse con comunidades pesqueras de la región como sus vecinos de Costa Rica —donde desde hace diez años el control de esta especie se declaró de interés público— o México, se cercioran de que la carne de pez león es apta para el consumo humano. Lo único venenoso son sus púas y, si se sazona, es suave y jugoso. Machazek incluso, tímidamente, dice que le parece mejor que el pargo que se come en la zona.

Y si bien de entrada no resultó sencillo vender los productos, pues su fama de venenoso ahuyentaba a la gente, la organización se las ingenió e iniciaron una campaña de pedagogía con la población local. “Debíamos vencer el temor de la gente a comerlo. Empezamos con una campaña de degustación, lo procesamos, fileteamos; la idea era venderlo de manera atractiva”, detalla Ivanía Campbell, encargada de esa misión. Luego, con los restos de sus aletas, gracias a su forma y llamativos colores, fabricaron accesorios como aretes y collares.

No se detuvieron ahí. Insistieron en hacer redadas para capturar los que más pudiesen, y para que los pescadores se animaran a hacerlo. De hecho, celebran un torneo de caza anual que, aunque no es una iniciativa nueva en la tarea de control del pez, en su caso ha sido plenamente autogestionada. De hecho, la solidaridad y los equipos entre pescadores del Caribe ha jugado un papel central ante la negligencia estatal para acompañarlos, como cuenta la líder.

“Nosotros somos vecinos de pesca con Manzanillo, en Costa Rica, y conversando con el presidente de su asociación allá, y juntos, le apostamos a impulsar un proyecto grande que no solamente involucrara a nuestras organizaciones, sino que contemplara otros países afectados”. Así surgió un intercambio que llevó a la Upesabo a Cozumel, en el Caribe mexicano, que ya tiene un mayor recorrido en el control de este pez. También se involucraron comunidades de Belice y Honduras.

Los esfuerzos parecían ir viento en popa, pues lograron un apoyo temporal de la Alcaldía del municipio de Almirante y de la International Accreditation Forum (IAF), cuando la pandemia tocó la puerta y el proyecto se detuvo temporalmente. Aun así, durante esa crisis, el pez león terminó alimentando algunos barrios vulnerables de Bocas del Toro cuando la comida escaseaba. Los años siguientes, a medida que el mundo poco a poco superaba aquella crisis, en Bocas del Toro han ido reactivando las acciones de control. Pero están convencidos de que sus esfuerzos son insuficientes ante una problemática que requiere mayor atención, entre otras, por la enorme capacidad de reproducción de esta especie, donde las hembras están en condiciones de poner millones de huevos.

En una entrevista con la agencia EFE hace más de una década, el encargado para entonces de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) ya advertía los problemas que puede traer el crecimiento desaforado del pez león. “Estamos preocupados porque la disminución de los peces en el Caribe va en aumento”, dijo en ese momento. Asimismo, advirtió que la ARAP no tenía estadísticas sobre la presencia de esa especie en el caribe panameño. En pleno 2026, el panorama no ha cambiado, salvo porque la presencia de esta especie ya llegó hasta el mar Mediterráneo.

En Panamá, con los múltiples cambios presidenciales, este tema que, gracias a los reclamos de comunidades pesqueras y activistas ambientales, empezó a estar en la mesa, quedó al margen, según alerta Campbell. La situación se hizo aún más compleja recientemente tras la firma de un decreto que cambió la figura de protección de varias zonas naturales del país, como el Humedal San San Pond Sak o la Isla Bastimentos, convirtiéndolas en Parques Naturales y creando una serie de restricciones para la población vecina, en particular, para los pescadores.

Machazek asegura que esta medida fomenta el crecimiento insostenible del pez león y afecta las acciones para contenerlo, impactando no solo su soberanía alimentaria, sino también los arrecifes de coral. Al no poder usar arpón bajo la nueva normativa — la única forma de cazarlo —, el animal se reproduce sin control. Las comunidades dedicadas ancestralmente a esta práctica han pedido que se modifique el decreto por varias razones. Una disputa aún en curso. Entretanto, en la Upesabo sueñan con reunir los recursos que les permitan acondicionar el centro de acopio, construir un cuarto de procesamiento y formarse para reunir las condiciones para comercializarlo con un registro sanitario oficial en supermercados y otros negocios.


Adaptado de https://elpais.com/america-futura/2026-03-07/cazar-comer-y-vestir-el-pez-leon-en-panama-para-controlar-esta-especie-invasora.html. Accedido el: 07 mar. 2026.

En la gramática española, la apócope ocurre cuando una palabra pierde su última sílaba o letra cuando aparece antes de ciertos sustantivos, generalmente para facilitar la pronunciación. Elije en cuál de los fragmentos, sacados del Texto 1, podría haber apócope en el término en negrita si el término subrayado estuviera en singular.
 

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4170136 Ano: 2026
Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: AOCP
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Cazar, comer y vestir el pez león en Panamá para controlar esta especie invasora  

Hace alrededor de una década, los pescadores del caribe panameño identificaron un animal inusual en sus redadas diarias: de lejos parecía una flor; de cerca, sus espinas se asemejaban a una melena. Sin embargo, su aparición llegó de la mano de la repentina muerte de decenas de otras especies nativas. Así lo recuerda Marta Machazek de la Unión de Pescadores Artesanales de Bocas del Toro (Upesabo). Pronto, con ayuda de internet y la experiencia de pescadores vecinos de Costa Rica, consiguieron identificar el raro espécimen: se trataba de un depredador, uno tan voraz como bello: el pez león. Una especie originaria del océano Índico y que desde al menos tres décadas ha venido causando serios líos en los ecosistemas marítimos del Atlántico y el Caribe americano.

El pez león (Pterois miles) fue introducido en la región en los años ochenta y es temido por su naturaleza de depredador rapaz. “Puede reducir las poblaciones de peces hasta en un 79 % en un plazo de cinco semanas, cazando en grupos y alimentándose hasta que exterminan todas sus presas en el área. (...) Y puede estar hasta tres meses sin alimentarse”, explicó a este diario Keiko Ashida, especialista ambiental del Banco Mundial. Además, el pez león no tiene un depredador natural, excepto el ser humano.

Fue justo en ese detalle en el que se concentraron los pesqueros organizados de Bocas del Toro, un archipiélago al noroeste de Panamá, donde por años observaron con frustración cómo sus pargos, jureles o meros eran devorados por el pez león. “No podíamos quedarnos de manos cruzadas. Empezamos a buscar mecanismos como, por ejemplo, involucrar al Gobierno para que tomaran acciones. Mientras, decidimos que si el pez no tiene depredador natural, pues nosotros lo seríamos”, agrega Machazek.

De esa forma nació una idea que no solo lograba mantenerlo a raya, sino que también servía para fortalecer a las comunidades locales: comida gourmet de pez y accesorios hechos de sus espinas. Luego de asesorarse con comunidades pesqueras de la región como sus vecinos de Costa Rica —donde desde hace diez años el control de esta especie se declaró de interés público— o México, se cercioran de que la carne de pez león es apta para el consumo humano. Lo único venenoso son sus púas y, si se sazona, es suave y jugoso. Machazek incluso, tímidamente, dice que le parece mejor que el pargo que se come en la zona.

Y si bien de entrada no resultó sencillo vender los productos, pues su fama de venenoso ahuyentaba a la gente, la organización se las ingenió e iniciaron una campaña de pedagogía con la población local. “Debíamos vencer el temor de la gente a comerlo. Empezamos con una campaña de degustación, lo procesamos, fileteamos; la idea era venderlo de manera atractiva”, detalla Ivanía Campbell, encargada de esa misión. Luego, con los restos de sus aletas, gracias a su forma y llamativos colores, fabricaron accesorios como aretes y collares.

No se detuvieron ahí. Insistieron en hacer redadas para capturar los que más pudiesen, y para que los pescadores se animaran a hacerlo. De hecho, celebran un torneo de caza anual que, aunque no es una iniciativa nueva en la tarea de control del pez, en su caso ha sido plenamente autogestionada. De hecho, la solidaridad y los equipos entre pescadores del Caribe ha jugado un papel central ante la negligencia estatal para acompañarlos, como cuenta la líder.

“Nosotros somos vecinos de pesca con Manzanillo, en Costa Rica, y conversando con el presidente de su asociación allá, y juntos, le apostamos a impulsar un proyecto grande que no solamente involucrara a nuestras organizaciones, sino que contemplara otros países afectados”. Así surgió un intercambio que llevó a la Upesabo a Cozumel, en el Caribe mexicano, que ya tiene un mayor recorrido en el control de este pez. También se involucraron comunidades de Belice y Honduras.

Los esfuerzos parecían ir viento en popa, pues lograron un apoyo temporal de la Alcaldía del municipio de Almirante y de la International Accreditation Forum (IAF), cuando la pandemia tocó la puerta y el proyecto se detuvo temporalmente. Aun así, durante esa crisis, el pez león terminó alimentando algunos barrios vulnerables de Bocas del Toro cuando la comida escaseaba. Los años siguientes, a medida que el mundo poco a poco superaba aquella crisis, en Bocas del Toro han ido reactivando las acciones de control. Pero están convencidos de que sus esfuerzos son insuficientes ante una problemática que requiere mayor atención, entre otras, por la enorme capacidad de reproducción de esta especie, donde las hembras están en condiciones de poner millones de huevos.

En una entrevista con la agencia EFE hace más de una década, el encargado para entonces de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) ya advertía los problemas que puede traer el crecimiento desaforado del pez león. “Estamos preocupados porque la disminución de los peces en el Caribe va en aumento”, dijo en ese momento. Asimismo, advirtió que la ARAP no tenía estadísticas sobre la presencia de esa especie en el caribe panameño. En pleno 2026, el panorama no ha cambiado, salvo porque la presencia de esta especie ya llegó hasta el mar Mediterráneo.

En Panamá, con los múltiples cambios presidenciales, este tema que, gracias a los reclamos de comunidades pesqueras y activistas ambientales, empezó a estar en la mesa, quedó al margen, según alerta Campbell. La situación se hizo aún más compleja recientemente tras la firma de un decreto que cambió la figura de protección de varias zonas naturales del país, como el Humedal San San Pond Sak o la Isla Bastimentos, convirtiéndolas en Parques Naturales y creando una serie de restricciones para la población vecina, en particular, para los pescadores.

Machazek asegura que esta medida fomenta el crecimiento insostenible del pez león y afecta las acciones para contenerlo, impactando no solo su soberanía alimentaria, sino también los arrecifes de coral. Al no poder usar arpón bajo la nueva normativa — la única forma de cazarlo —, el animal se reproduce sin control. Las comunidades dedicadas ancestralmente a esta práctica han pedido que se modifique el decreto por varias razones. Una disputa aún en curso. Entretanto, en la Upesabo sueñan con reunir los recursos que les permitan acondicionar el centro de acopio, construir un cuarto de procesamiento y formarse para reunir las condiciones para comercializarlo con un registro sanitario oficial en supermercados y otros negocios.


Adaptado de https://elpais.com/america-futura/2026-03-07/cazar-comer-y-vestir-el-pez-leon-en-panama-para-controlar-esta-especie-invasora.html. Accedido el: 07 mar. 2026.

Muchos verbos presentan diptongación: la vocal de la raíz, al conjugarse en determinadas personas y tiempos, se transforma en dos vocales; estos se llaman verbos irregulares. ¿Cuál de las siguientes opciones contiene 3 verbos irregulares en tiempo presente indicativo que presentan diptongación?
 

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Leia o texto a seguir.

Falsas equivalencias en la traducción de lenguas afines: propuesta taxonómica


       Las lenguas afines comparten un número elevado de palabras gráfica o fonéticamente iguales o parecidas y con un mismo significado. A pesar de que las similitudes pueden ayudar al traductor, es cierto que hay que prestarles especial atención a aquellas palabras que – incluso compartiendo la misma etimología – tienen diferentes significados, o bien diferentes acepciones que pueden no coincidir en un contexto determinado. Al traducir del italiano o del portugués hacia el español y viceversa, estos vocablos constituyen una verdadera amenaza para el traductor. 

CARLUCCI, Laura; DÍAZ FERRERO, Ana María. Falsas equivalencias en la traducción de lenguas afines: propuesta taxonômica. Disponível em: https://revistaseug.ugr.es/index.php/sendebar/article/view/689/781. Acesso em: 22 dez. 2025. [Adaptado].

Em relação aos principais problemas de tradução entre línguas afins, o texto aponta as falsas equivalências que, por sua vez, correspondem aos
 

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Leia o texto a seguir.

Conoce qué es la tilde diacrítica y cómo se usa en las tipologías textuales

    Los monosílabos no llevan tilde, a no ser que hagan parte del acento diacrítico. Entonces, es necesario empezar por definir la tilde diacrítica como “aquella que permite distinguir palabras que se escriben igual, pero que tienen significados distintos y presentan diferente pronunciación”. La aplicación de la tilde diacrítica va más allá de comprender su significado y memorizar cuál de las palabras es la que la lleva y cuál no. 

SIERRA RIVERA, María Camila. Conoce qué es la tilde diacrítica y cómo se usa en las tipologías textuales. Disponível em: https://www.upb.edu.co/es/central-blogs/ortografia/que-es-la-tilde-diacritica. Acesso em: 22 dez. 2025. [Adaptado].

Na língua espanhola, caso recebam um acento gráfico, as palavras monossilábicas
 

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La enseñanza de la estructura cuando+subjuntivo para alumnos brasileños aprendientes de español: una nueva propuesta

     La transferencia lingüística ocurre cuando el alumno trae palabras enteras o recursos de la lengua materna al utilizar la lengua meta. La transferencia no siempre es negativa, ya que, en muchos casos, puede ayudar en la comunicación y ser beneficiosa cuando las estructuras gramaticales, vocabulario o patrones de entonación son similares entre la lengua materna y la lengua extranjera. Por ejemplo, si un estudiante de español habla portugués, las similitudes en la conjugación verbal pueden facilitar la comprensión y la aplicación de ciertos conceptos gramaticales. Sin embargo, la transferencia también puede conducir a errores. Así, cuando el alumno va a crear alguna frase en español y piensa primero en portugués, suele transferir la forma del portugués para el español, como en los ejemplos de algunos ejercicios con mis alumnos en mi práctica docente:

          *Cuando ustedes irem a Italia, recuérdense de visitar Roma.
           *Cuando yo tuvier más tiempo escribiré más.
          Siendo que la construcción correcta sería: con el presente de subjuntivo como a seguir:
      Cuando vayan a Italia, acuérdense de visitar Roma.
       Cuando yo tenga más tiempo, escribiré más.

GONÇALVES, Priscilla Félix. La enseñanza de la estructura cuando+subjuntivo para alumnos brasileños aprendientes de español: una nueva propuesta. Disponível em: https://repositorio.ufu.br/handle/123456789/43287. Acesso em: 22 dez. 2025. [Adaptado].

Dentro do raciocínio do discurso do texto, os erros cometidos nos dois exemplos são consequência da falta de conhecimento da língua espanhola a respeito do
 

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¿Dónde puedo encontrar textos para trabajar con herramientas digitales? Búsqueda y utilización de corpus existentes y bases de datos en las literaturas en español

      Este capítulo propone explorar los corpus que otros investigadores/as han creado, lo que permite familiarizarse con la búsqueda bibliográfica y la recopilación de textos y evitar repetir trabajo que otras personas han hecho antes. El capítulo también aborda los problemas comunes en la búsqueda de textos digitalizados, como la falta de adaptación a los estándares y formatos necesarios para el análisis digital, la baja calidad de los escaneos o la dificultad en la descarga de los textos. Se organiza en torno a cuatro puntos, que incluyen la definición del corpus, los lugares donde buscar textos digitalizados, los formatos y herramientas para trabajar con TXT y sobre la codificación UTF-8 y el cómo pasar de EPUB y MOBI a TXT. […] 

ORTUÑO CASANOVA, Rocío. ¿Dónde puedo encontrar textos para trabajar con herramientas digitales? Búsqueda y utilización de corpus existentes y bases de datos en las literaturas en español. Disponível em: https://library.oapen.org/handle/20.500.12657/93698. Acesso em: 22 dez. 2025. [Adaptado].

No texto apresentado, indica-se que os corpus permitem
 

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De dónde viene el seseo y por qué está presente en la mayoría de los hablantes del español

Cecilia limpia los zapatos de lazo azul. Sesilia limpia los zapatos de laso asul.

En estas dos frases se observa la diferencia en el cambio de grafía en las letras c y z por s. ¿Pero se pronuncia diferente o igual? Conocemos la respuesta: diferente. ¿O no? De los 496 millones de personas que hablan español como lengua nativa en el mundo, los que pronuncian estos dos fonemas de manera diferente son aproximadamente el 7%. Es decir, la inmensa mayoría, más de un 90%, de los hablantes de español sesean. En Andalucía, dos tercios de los habitantes no se distinguen c y s al hablar.

PEÑA ÁLVAREZ, Cristina de la. De dónde viene el seseo y por qué está presente en la mayoría de los hablantes del español. Disponível em: https://fundeu.do/de-donde-viene-el-seseo-y-por-que-esta-presente-en-lamayoria-de-los-hablantes-del-espanol/. Acesso em: 22 dez. 2025. [Adaptado].


Ao abordar a realidade do seseo, no texto salienta-se que essa pronúncia
 

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