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Leia o texto a seguir e responda às questões de números 61 a 70.
Desigualdad social en América Latina: el reto de la doble incorporación, social y de mercado
En economías de mercado, cualquier esfuerzo por superar la desigualdad de manera sostenible requiere mejorar la participación de las personas en el mercado laboral. Ello supone que exista un número suficiente de trabajos formales, tanto públicos como privados, con protección social y una adecuada remuneración. A esta forma ideal de participación en el mercado laboral la llamamos incorporación de mercado.
La incorporación de mercado es, sin embargo, condición insuficiente para reducir la desigualdad. Primero, la expansión rápida de trabajo formal puede ocurrir junto a un crecimiento aún más rápido de las ganancias de las empresas y de los salarios de quienes tienen mayores cualificaciones, con lo cual la desigualdad aumenta. Segundo, la dependencia exclusiva del sueldo para hacer frente a todos los problemas expone a las personas a riesgos impredecibles (como los accidentes y las enfermedades) y a riesgos difíciles de afrontar de manera individual (como el envejecimiento y la discapacidad). Ello conduce a quiebres de ingreso y al deterioro de la calidad de vida de amplios sectores de la población, tanto pobres como no.
Las mujeres, particularmente las de menores ingresos, son quienes se ven particularmente afectadas por la ausencia de adecuados servicios sociales. El trabajo no remunerado femenino compensa la falta de estos servicios, inhibiendo la participación de las mujeres 67 mundo del trabajo formal o forzando interrupciones recurrentes, lo cual a su vez acentúa las desigualdades socioeconómicas y de género. Esta falta de servicios incrementa también las brechas de género entre trabajadoras altamente calificadas pero subutilizadas.
¿Cuánto han avanzado durante la última década los países en materia de doble incorporación? ¿Se han promovido los derechos laborales y la negociación colectiva? Y en términos de incorporación social, ¿ha aumentado la inversión por habitante? Nuestro análisis del período 2000-2010 en cinco países sudamericanos muestra claramente mejoras en la incorporación social y de mercado. En los cinco países el empleo formal aumentó y la cobertura de los programas sociales se expandió. Más aún, estos países fueron capaces de proteger el trabajo formal y la inversión social de una de las crisis más graves del último siglo, ocurrida entre el 2008 y el 2012. De los cinco países, Brasil y Uruguay mostraron los mayores cambios en términos de incorporación social y de mercado, simultáneamente. Los restantes tres países, Bolivia, Chile y Perú, en cambio, avanzaron más en materia de incorporación social que de mercado.
(Extraído de http://www.vocesenelfenix.com, mayo de 2013. Adaptado)
Assinale a alternativa que completa corretamente a lacuna numerada no terceiro parágrafo do texto.
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Desigualdad social en América Latina: el reto de la doble incorporación, social y de mercado
En economías de mercado, cualquier esfuerzo por superar la desigualdad de manera sostenible requiere mejorar la participación de las personas en el mercado laboral. Ello supone que exista un número suficiente de trabajos formales, tanto públicos como privados, con protección social y una adecuada remuneración. A esta forma ideal de participación en el mercado laboral la llamamos incorporación de mercado.
La incorporación de mercado es, sin embargo, condición insuficiente para reducir la desigualdad. Primero, la expansión rápida de trabajo formal puede ocurrir junto a un crecimiento aún más rápido de las ganancias de las empresas y de los salarios de quienes tienen mayores cualificaciones, con lo cual la desigualdad aumenta. Segundo, la dependencia exclusiva del sueldo para hacer frente a todos los problemas expone a las personas a riesgos impredecibles (como los accidentes y las enfermedades) y a riesgos difíciles de afrontar de manera individual (como el envejecimiento y la discapacidad). Ello conduce a quiebres de ingreso y al deterioro de la calidad de vida de amplios sectores de la población, tanto pobres como no.
Las mujeres, particularmente las de menores ingresos, son quienes se ven particularmente afectadas por la ausencia de adecuados servicios sociales. El trabajo no remunerado femenino compensa la falta de estos servicios, inhibiendo la participación de las mujeres 67 mundo del trabajo formal o forzando interrupciones recurrentes, lo cual a su vez acentúa las desigualdades socioeconómicas y de género. Esta falta de servicios incrementa también las brechas de género entre trabajadoras altamente calificadas pero subutilizadas.
¿Cuánto han avanzado durante la última década los países en materia de doble incorporación? ¿Se han promovido los derechos laborales y la negociación colectiva? Y en términos de incorporación social, ¿ha aumentado la inversión por habitante? Nuestro análisis del período 2000-2010 en cinco países sudamericanos muestra claramente mejoras en la incorporación social y de mercado. En los cinco países el empleo formal aumentó y la cobertura de los programas sociales se expandió. Más aún, estos países fueron capaces de proteger el trabajo formal y la inversión social de una de las crisis más graves del último siglo, ocurrida entre el 2008 y el 2012. De los cinco países, Brasil y Uruguay mostraron los mayores cambios en términos de incorporación social y de mercado, simultáneamente. Los restantes tres países, Bolivia, Chile y Perú, en cambio, avanzaron más en materia de incorporación social que de mercado.
(Extraído de http://www.vocesenelfenix.com, mayo de 2013. Adaptado)
Os quiebres de ingreso, citados no segundo parágrafo do texto, significam
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Desigualdad social en América Latina: el reto de la doble incorporación, social y de mercado
En economías de mercado, cualquier esfuerzo por superar la desigualdad de manera sostenible requiere mejorar la participación de las personas en el mercado laboral. Ello supone que exista un número suficiente de trabajos formales, tanto públicos como privados, con protección social y una adecuada remuneración. A esta forma ideal de participación en el mercado laboral la llamamos incorporación de mercado.
La incorporación de mercado es, sin embargo, condición insuficiente para reducir la desigualdad. Primero, la expansión rápida de trabajo formal puede ocurrir junto a un crecimiento aún más rápido de las ganancias de las empresas y de los salarios de quienes tienen mayores cualificaciones, con lo cual la desigualdad aumenta. Segundo, la dependencia exclusiva del sueldo para hacer frente a todos los problemas expone a las personas a riesgos impredecibles (como los accidentes y las enfermedades) y a riesgos difíciles de afrontar de manera individual (como el envejecimiento y la discapacidad). Ello conduce a quiebres de ingreso y al deterioro de la calidad de vida de amplios sectores de la población, tanto pobres como no.
Las mujeres, particularmente las de menores ingresos, son quienes se ven particularmente afectadas por la ausencia de adecuados servicios sociales. El trabajo no remunerado femenino compensa la falta de estos servicios, inhibiendo la participación de las mujeres 67 mundo del trabajo formal o forzando interrupciones recurrentes, lo cual a su vez acentúa las desigualdades socioeconómicas y de género. Esta falta de servicios incrementa también las brechas de género entre trabajadoras altamente calificadas pero subutilizadas.
¿Cuánto han avanzado durante la última década los países en materia de doble incorporación? ¿Se han promovido los derechos laborales y la negociación colectiva? Y en términos de incorporación social, ¿ha aumentado la inversión por habitante? Nuestro análisis del período 2000-2010 en cinco países sudamericanos muestra claramente mejoras en la incorporación social y de mercado. En los cinco países el empleo formal aumentó y la cobertura de los programas sociales se expandió. Más aún, estos países fueron capaces de proteger el trabajo formal y la inversión social de una de las crisis más graves del último siglo, ocurrida entre el 2008 y el 2012. De los cinco países, Brasil y Uruguay mostraron los mayores cambios en términos de incorporación social y de mercado, simultáneamente. Los restantes tres países, Bolivia, Chile y Perú, en cambio, avanzaron más en materia de incorporación social que de mercado.
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Desigualdad social en América Latina: el reto de la doble incorporación, social y de mercado
En economías de mercado, cualquier esfuerzo por superar la desigualdad de manera sostenible requiere mejorar la participación de las personas en el mercado laboral. Ello supone que exista un número suficiente de trabajos formales, tanto públicos como privados, con protección social y una adecuada remuneración. A esta forma ideal de participación en el mercado laboral la llamamos incorporación de mercado.
La incorporación de mercado es, sin embargo, condición insuficiente para reducir la desigualdad. Primero, la expansión rápida de trabajo formal puede ocurrir junto a un crecimiento aún más rápido de las ganancias de las empresas y de los salarios de quienes tienen mayores cualificaciones, con lo cual la desigualdad aumenta. Segundo, la dependencia exclusiva del sueldo para hacer frente a todos los problemas expone a las personas a riesgos impredecibles (como los accidentes y las enfermedades) y a riesgos difíciles de afrontar de manera individual (como el envejecimiento y la discapacidad). Ello conduce a quiebres de ingreso y al deterioro de la calidad de vida de amplios sectores de la población, tanto pobres como no.
Las mujeres, particularmente las de menores ingresos, son quienes se ven particularmente afectadas por la ausencia de adecuados servicios sociales. El trabajo no remunerado femenino compensa la falta de estos servicios, inhibiendo la participación de las mujeres 67 mundo del trabajo formal o forzando interrupciones recurrentes, lo cual a su vez acentúa las desigualdades socioeconómicas y de género. Esta falta de servicios incrementa también las brechas de género entre trabajadoras altamente calificadas pero subutilizadas.
¿Cuánto han avanzado durante la última década los países en materia de doble incorporación? ¿Se han promovido los derechos laborales y la negociación colectiva? Y en términos de incorporación social, ¿ha aumentado la inversión por habitante? Nuestro análisis del período 2000-2010 en cinco países sudamericanos muestra claramente mejoras en la incorporación social y de mercado. En los cinco países el empleo formal aumentó y la cobertura de los programas sociales se expandió. Más aún, estos países fueron capaces de proteger el trabajo formal y la inversión social de una de las crisis más graves del último siglo, ocurrida entre el 2008 y el 2012. De los cinco países, Brasil y Uruguay mostraron los mayores cambios en términos de incorporación social y de mercado, simultáneamente. Los restantes tres países, Bolivia, Chile y Perú, en cambio, avanzaron más en materia de incorporación social que de mercado.
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De acordo com o texto, estabelecem uma relação de sinonímia os termos
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Desigualdad social en América Latina: el reto de la doble incorporación, social y de mercado
En economías de mercado, cualquier esfuerzo por superar la desigualdad de manera sostenible requiere mejorar la participación de las personas en el mercado laboral. Ello supone que exista un número suficiente de trabajos formales, tanto públicos como privados, con protección social y una adecuada remuneración. A esta forma ideal de participación en el mercado laboral la llamamos incorporación de mercado.
La incorporación de mercado es, sin embargo, condición insuficiente para reducir la desigualdad. Primero, la expansión rápida de trabajo formal puede ocurrir junto a un crecimiento aún más rápido de las ganancias de las empresas y de los salarios de quienes tienen mayores cualificaciones, con lo cual la desigualdad aumenta. Segundo, la dependencia exclusiva del sueldo para hacer frente a todos los problemas expone a las personas a riesgos impredecibles (como los accidentes y las enfermedades) y a riesgos difíciles de afrontar de manera individual (como el envejecimiento y la discapacidad). Ello conduce a quiebres de ingreso y al deterioro de la calidad de vida de amplios sectores de la población, tanto pobres como no.
Las mujeres, particularmente las de menores ingresos, son quienes se ven particularmente afectadas por la ausencia de adecuados servicios sociales. El trabajo no remunerado femenino compensa la falta de estos servicios, inhibiendo la participación de las mujeres 67 mundo del trabajo formal o forzando interrupciones recurrentes, lo cual a su vez acentúa las desigualdades socioeconómicas y de género. Esta falta de servicios incrementa también las brechas de género entre trabajadoras altamente calificadas pero subutilizadas.
¿Cuánto han avanzado durante la última década los países en materia de doble incorporación? ¿Se han promovido los derechos laborales y la negociación colectiva? Y en términos de incorporación social, ¿ha aumentado la inversión por habitante? Nuestro análisis del período 2000-2010 en cinco países sudamericanos muestra claramente mejoras en la incorporación social y de mercado. En los cinco países el empleo formal aumentó y la cobertura de los programas sociales se expandió. Más aún, estos países fueron capaces de proteger el trabajo formal y la inversión social de una de las crisis más graves del último siglo, ocurrida entre el 2008 y el 2012. De los cinco países, Brasil y Uruguay mostraron los mayores cambios en términos de incorporación social y de mercado, simultáneamente. Los restantes tres países, Bolivia, Chile y Perú, en cambio, avanzaron más en materia de incorporación social que de mercado.
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Desigualdad social en América Latina: el reto de la doble incorporación, social y de mercado
En economías de mercado, cualquier esfuerzo por superar la desigualdad de manera sostenible requiere mejorar la participación de las personas en el mercado laboral. Ello supone que exista un número suficiente de trabajos formales, tanto públicos como privados, con protección social y una adecuada remuneración. A esta forma ideal de participación en el mercado laboral la llamamos incorporación de mercado.
La incorporación de mercado es, sin embargo, condición insuficiente para reducir la desigualdad. Primero, la expansión rápida de trabajo formal puede ocurrir junto a un crecimiento aún más rápido de las ganancias de las empresas y de los salarios de quienes tienen mayores cualificaciones, con lo cual la desigualdad aumenta. Segundo, la dependencia exclusiva del sueldo para hacer frente a todos los problemas expone a las personas a riesgos impredecibles (como los accidentes y las enfermedades) y a riesgos difíciles de afrontar de manera individual (como el envejecimiento y la discapacidad). Ello conduce a quiebres de ingreso y al deterioro de la calidad de vida de amplios sectores de la población, tanto pobres como no.
Las mujeres, particularmente las de menores ingresos, son quienes se ven particularmente afectadas por la ausencia de adecuados servicios sociales. El trabajo no remunerado femenino compensa la falta de estos servicios, inhibiendo la participación de las mujeres 67 mundo del trabajo formal o forzando interrupciones recurrentes, lo cual a su vez acentúa las desigualdades socioeconómicas y de género. Esta falta de servicios incrementa también las brechas de género entre trabajadoras altamente calificadas pero subutilizadas.
¿Cuánto han avanzado durante la última década los países en materia de doble incorporación? ¿Se han promovido los derechos laborales y la negociación colectiva? Y en términos de incorporación social, ¿ha aumentado la inversión por habitante? Nuestro análisis del período 2000-2010 en cinco países sudamericanos muestra claramente mejoras en la incorporación social y de mercado. En los cinco países el empleo formal aumentó y la cobertura de los programas sociales se expandió. Más aún, estos países fueron capaces de proteger el trabajo formal y la inversión social de una de las crisis más graves del último siglo, ocurrida entre el 2008 y el 2012. De los cinco países, Brasil y Uruguay mostraron los mayores cambios en términos de incorporación social y de mercado, simultáneamente. Los restantes tres países, Bolivia, Chile y Perú, en cambio, avanzaron más en materia de incorporación social que de mercado.
(Extraído de http://www.vocesenelfenix.com, mayo de 2013. Adaptado)
De acuerdo con el primer párrafo del texto,
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Desigualdad social en América Latina: el reto de la doble incorporación, social y de mercado
En economías de mercado, cualquier esfuerzo por superar la desigualdad de manera sostenible requiere mejorar la participación de las personas en el mercado laboral. Ello supone que exista un número suficiente de trabajos formales, tanto públicos como privados, con protección social y una adecuada remuneración. A esta forma ideal de participación en el mercado laboral la llamamos incorporación de mercado.
La incorporación de mercado es, sin embargo, condición insuficiente para reducir la desigualdad. Primero, la expansión rápida de trabajo formal puede ocurrir junto a un crecimiento aún más rápido de las ganancias de las empresas y de los salarios de quienes tienen mayores cualificaciones, con lo cual la desigualdad aumenta. Segundo, la dependencia exclusiva del sueldo para hacer frente a todos los problemas expone a las personas a riesgos impredecibles (como los accidentes y las enfermedades) y a riesgos difíciles de afrontar de manera individual (como el envejecimiento y la discapacidad). Ello conduce a quiebres de ingreso y al deterioro de la calidad de vida de amplios sectores de la población, tanto pobres como no.
Las mujeres, particularmente las de menores ingresos, son quienes se ven particularmente afectadas por la ausencia de adecuados servicios sociales. El trabajo no remunerado femenino compensa la falta de estos servicios, inhibiendo la participación de las mujeres 67 mundo del trabajo formal o forzando interrupciones recurrentes, lo cual a su vez acentúa las desigualdades socioeconómicas y de género. Esta falta de servicios incrementa también las brechas de género entre trabajadoras altamente calificadas pero subutilizadas.
¿Cuánto han avanzado durante la última década los países en materia de doble incorporación? ¿Se han promovido los derechos laborales y la negociación colectiva? Y en términos de incorporación social, ¿ha aumentado la inversión por habitante? Nuestro análisis del período 2000-2010 en cinco países sudamericanos muestra claramente mejoras en la incorporación social y de mercado. En los cinco países el empleo formal aumentó y la cobertura de los programas sociales se expandió. Más aún, estos países fueron capaces de proteger el trabajo formal y la inversión social de una de las crisis más graves del último siglo, ocurrida entre el 2008 y el 2012. De los cinco países, Brasil y Uruguay mostraron los mayores cambios en términos de incorporación social y de mercado, simultáneamente. Los restantes tres países, Bolivia, Chile y Perú, en cambio, avanzaron más en materia de incorporación social que de mercado.
(Extraído de http://www.vocesenelfenix.com, mayo de 2013. Adaptado)
De acordo com a manchete do texto, el reto de la doble incorporación consiste em
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Tras elaborar y analizar el programa, después de
haber llevado a cabo el levantamiento y una vez realizado
cualquier estudio inicial necesario, una de las fases más
importantes y exigentes para el diseñador es el proceso de
creación. Desgraciadamente, éste es uno de los elementos
menos estudiado.
La fase creativa suele dividirse en tres etapas. La
primera consiste en decidirse por un concepto de diseño.
Requiere una mente completamente abierta y capacidad para
ejercitar un pensamiento completamente lateral, es decir,
multidireccional y renovador de las percepciones. A algunas
personas les ayuda hacer ejercicios al aire libre; a otros, beber
un vaso de vino y escuchar las notas de una música clásica.
La inspiración puede proceder de distintas fuentes. Un
proyecto puede basarse en una palabra clave tomada del
primer encuentro con el cliente, en una asociación de
palabras o la combinación de ideas imaginativas, colores y
texturas interesantes. El gusto, el olfato y la vista tienen un
papel muy importante en el desarrollo del concepto de
diseño.
Una vez que se ha optado por un concepto, éste debe
ser posteriormente analizado detallado y evaluado.
Finalmente puede desarrollarse mediante imágenes que
proporcionan parámetros de trabajo al diseñador, o mediante
la formalización en un panel de conceptos de diseño que se
muestra al cliente en la presentación
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Disciplina: Espanhol (Língua Espanhola)
Banca: CESPE / CEBRASPE
Orgão: SEDUC-CE
La lengua no es un conjunto cerrado de conocimientos que el alumno tenga que memorizar, sino una herramienta comunicativa útil para conseguir cosas: pedir un café en un bar, leer el periódico, expresar los sentimientos, pedir información, mostrar amabilidad, etc. La acción concreta con la que se consigue algún objetivo se llama acto de habla y consiste en la codificación o decodificación de un texto lingüístico. El conjunto completo de actos de habla es el conjunto de cosas que pueden conseguirse con la lengua y puede clasificarse con grandes grupos genéricos de funciones: saludar, pedir turno para hablar, excusarse, expresar la opinión, etc. Estas funciones se relacionan con los recursos lingüísticos correspondientes (las nociones): léxico, estructuras, conceptos abstractos, etc. y constituyen los contenidos y los objetivos de un curso comunicativo de lengua.
Internet: ‹www.upf.edu› (con adaptaciones).
Según el texto de arriba,
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